Aunque él es un tío modesto y no quiere reconocer sus méritos, tenemos muchos motivos para entrevistar a esta excelente persona que tanto y tan bueno ha escrito sobre el deporte de la canasta. Nos ha deleitado con textos de gran calidad y sentimiento en su blog Puertatrás, donde se ha quitado el gusanillo de escribir tras su etapa en El Periódico de Aragón. Pero su pasión por el baloncesto no queda solo reflejada en sus virtudes periodísticas, ya que no ha parado de hacer cosas extraordinarias por este deporte. En esta entrevista lo podéis comprobar.
- La mayoría de los relacionados con el
mundillo del baloncesto aragonés te conocen por tu trabajo como periodista o
mostrando tu talento como jugador, pero últimamente has hecho tantas cosas
fuera de estas tierras, que a ver si es posible que nos hagas un resumen de
todas tus andanzas.
Antes de nada me gustaría agradecer a basketaragones por acordarse
de uno y creer, no sé muy bien los motivos, de que soy una persona digna de
entrevistar. Hace ya cinco años que marché de mi querido Aragón y estimula que
aún haya gente que recuerde mi trabajo en El Periódico de Aragón y mis
lamentables ejecuciones del baloncesto sobre las pistas de Zaragoza.
Va a tener que ser un resumen muy resumido porque no he parado. Yo
hace cinco años tomaba la decisión personal de dejar mi trabajo en El Periódico
de Aragón, donde estuve ocho bonitas temporadas informando del CAI Zaragoza, el
Mann Filter y todo lo que olía a baloncesto, la pasión de mi vida.
Primero emigro a Andalucía donde empiezo a tomarme en serio eso de entrenar, algo
que solo había hecho de forma intermitente en Zaragoza por falta de tiempo. En
Málaga entreno en varios clubs y tengo la suerte de conocer a muchos
entrenadores de los que aprender: Manuel Trujilo, su hermano Francis,
Chiqui Gil, Francis Tomé, Bernardo Rodríguez, Paco Alonso, Paco Aurioles... Me
enchufo basket de formación en vena como había hecho tantas veces en
Zaragoza, donde, como periodista, pude ver entrenamientos de primer nivel, pero
también partidos y sesiones más humildes desde el anonimato de una mañana de
sábado. Pero en esas me doy cuenta que más que la pizarra, me apasiona la
educación y el valor social de esta disciplina e intentar exportar a los más
pequeños los valores educativos que creo me han ayudado a intentar ser una
buena persona gracias al reflejo de mis padres y de mis entrenadores desde mis
años de mini en San Braulio o en Basket Lupus.
A la par creo un blog, Puertatrás, con la idea de no separarme del
periodismo, mi otro vicio. Este espacio me lleva a conocer ámbitos del baloncesto
que desconocía y poder derramar libremente el concepto de mi profesión que más
me gusta: las historias reposadas. Pero sobre todo me pone en contacto con
gente que luego ha sido clave en mis planes actuales.
Un día de otoño, uno de estos amigos de Puertatrás me
invita a Madrid y me insta a formar parte de Estudiantes. Me lo tomo a broma,
porque no me veo capacitado, pero tras hacer un entrenamiento, tiro para
adelante y me hago cargo de un equipo de Autonómica. La cosa no sale tan mal
(playoff de ascenso a Nacional), porque descubro una locura que encaja a mi
forma de ver el deporte: San Fermin, un proyecto de integración social a través
del baloncesto. Me implico tanto que llevo tres años siendo el coordinador del
club y logrando metas sencillas y otras más complicadas.
En línea paralela Puertatrás me permite abrirme camino en medios
como Gigantes, Solobasket, PlanetACB, Diagonal, Basketconfidencial, Kia en
zona... además de colaborar con los departamentos de prensa de Fuenlabrada y
Estudiantes, siendo comentarista de los partidos ACB en la radio del
club. En este tiempo comienzo un proyecto que me ha llenado de satisfación
al propiciar un intercambio con el baloncesto japonés. Desde ayudar a Piti
Hurtado a fichar por el Levanga Hokkaido a ser cicerone de varios grupos de
entrenadores nipones en España, esta experiencia amplificó mis miras,
permitido viajar a un país apasionante para entrenar, hacer decenas de amigos,
y volver a sentirme periodista colaborando con revistas como Hoop o Gekkan Basketball,
que venden decenas de miles de ejemplares mes a mes. Básket como lenguaje
internacional.
También he participado en la elaboración conjunta
de varios libros sobre baloncesto y periodismo, como el de mi amigo Javier
Hernández, y fue un placer comentar con Radio Zaragoza los partidos del playoff
del CAI de hace dos años y la pasada Copa del Rey de Málaga.
Dejo para el final otra de las iniciativas que ahora me apasionan.
Gracias a la complicidad con Jorge Albericio, autor de @balonzesto, empezamos a
indagar hace ya dos años en la vida de Fernando Muscat Garcia, primer
internacional del baloncesto aragonés. Esta investigación por mera
curiosidad nos lleva a emprender un viaje mas profundo hasta los inicios
del baloncesto en Zaragoza. En este trayecto nos encontramos con la intención
de que acabe en una publicación que ponga en relevancia a aquellos pioneros que
sembraron la semilla de una pasión que vertebra mi vida y que ocupa un espacio
primordial en la vida de miles de zaragozanos. Y a los que tanto debemos.
- Tu blog puertatras.wordpress.com es
seguido por numerosos aficionados al baloncesto. Además de tus admirados
artículos, leemos en Internet otros muchos temas muy buenos acerca de este gran
deporte. ¿Por qué no vemos cosas de esta calidad en la prensa escrita o en la
tele para que lleguen a más gente y muestren los verdaderos buenos valores del
deporte?
Puertatras es únicamente un lugar de expresión personal sobre
baloncesto, no creo que sea una referencia y menos un lugar de culto. Creo que,
aunque ultimamente lo tengo un poco olvidado, también simboliza mi evolución
dentro de este deporte y el periodismo en los últimos cinco años. Creo que si
hay muchos espacios donde se difunde esa visión del periodismo que calificas
'de calidad'. Yo no tengo tan clara esa definición.
Si considero que el periodismo actual se ve preso de una visión
empresarial dañina para su esencia de libertad, intensificada en el mundo del
deporte por su carácter de espectáculo de masas y, por lo tanto, de obtención
de atención y beneficios. El periodista apenas tiene tiempo para elaborar
su producto porque se mide su éxito en la inmediatez o en la productividad en
serie. Estas prisas, originadas por la idea idiotizada de qué es noticia o qué
interesa a la gente, finalmente obliga al periodista a sentirse desautorizado
para hacer otro tipo de información más allá de la que se espera que tiene que
hacer, sea la producción en masa de productos convencionales o la escenificación
de un periodismo de batalla, de trinchera, trasladado al graciosismo de la
barra de un bar, el forofismo. Pero para elaborar ciertos registros del
periodismo se necesita tiempo para documentarse, para entrevistar en reposo,
para caer en la hemeroteca, para escribir con pausa... pero eso no entronca con
la visión mercantilista que se hace de una profesión que es una actitud y no
únicamente una forma de ganarse un salario a final de mes a cambio de perder la
dignidad y el respeto por una profesión esencial para defender valores
esenciales para la sociedad actual. El coste del periodista actual por tener
una nómina mínima es caer en esta trampa. Muchos la aceptan por la hipoteca,
los niños u otra excusa material, pero creo que hay medios y lugares donde expresarse
con la dignidad propia que exige esta profesión. O te los creas tú. Yo cree
Puertatrás. Pero eso es elección de cada uno y yo no soy nadie para juzgar las
circunstancias personales de nadie.
- Has logrado el sueño de todo entrenador de
baloncesto, formar parte de la cantera del Estudiantes. ¿Qué hacen ellos que no
puedan hacer el resto?
Antes de nada quiero decir que si yo estoy en Estudiantes es
por una anomalia... y por amistad. Ningún mérito propio. Quede claro. Más que
entrenar en Estudiantes, yo entreno a quince chavalines en una pista con dos
canastas. Sea Estudiantes o en una cancha en un parque de un barrio perdido de
Surinam
Estudiantes mantiene una marca de cantera añeja pese a las
dificultades económicas y la dictadura del mercadeo deportivo que imprimen la
dirección a seguir en el deporte profesional actual. A mi de Estudiantes me
gustan cosas y otras no tanto, aunque soy un insignificante entrenador de un
grupo de benjamines, nada autorizado para hablar de las profundidades de un club
que respeto y he aprendido a querer como propio porque hay gente que me ha
enseñado su dimensión humanista y revolucionaria que comparto.
Estudiantes tiene como diferente su familiaridad, lo que le hace
cercano y te sientes querido. Es un club enorme, que prefiere no renunciar a su
filosofía de patio de colegio, pese a que ello le empuje a una
subsistencia difícil por la necesidad de mantener al primer equipo en ACB para
asegurar la existencia financiera de todo su entramado.
Ese carácter familiar hace que el régimen interno sea muy
llevadero y el tamaño de la entidad permite conocer a entrenadores y
entrenadoras sublimes, con un amor por el baloncesto especial y es una gran
oportunidad para aprender, como otros de entendimiento más dispar.
Los parámetros actuales del baloncesto profesional hacen
dificilísimo que salgan chavales como antes a los primeros equipos, pero en el
Ramiro se intenta por devoción e ideal demente con las estrecheces económicas
que amordazan al club y un sentido de autocrítica feroz alimentado por un
pasado idílico, lleno de romanticismo y de ideales que son lo que más me
enorgullece de entrenar en Estudiantes.
- Cuéntanos alguna buena anécdota que hayas
tenido entre todas estas aventuras en las que te has enfrascado.
Esta pregunta siempre la hago yo y siempre espero una respuesta
fabulosa. No sé si yo voy a poder dárosla. Disculparme.
Voy a contar varias de mis viajes, aunque en estos años ha habido
muchas. En el verano del 2012 viaje a Palestina para conocer varios proyectos
de baloncesto y acompañar a un amigo periodista en la elaboración de un
reportaje. Fue una aventura llena de historias y de realidades. Para
escribir un libro. Un dia fuimos a Ramala, capital de Palestina en Cisjordania.
No me alargo, pero después de pasar varios controles militares de Israel,
llegamos al pabellón, construido por la colaboración española. Estaba petado.
Allí jugaban dos equipos, uno de Nablus y el local, un partido vital por el
ascenso a la primera división. El partido no era tan malo, pero lo que me
sorprendió es que en las paredes había señales con la prohibición de armas
dentro de la instalación. Me tranquilizo completamente. Hubo bengalas en las
gradas, bombos y la presencia de los dirigentes de la federación que parecían
vivir en otra dimensión de pulcritud y gasto. En esa misma semana tardamos
unas tres horas en recorrer cuarenta kilómetros gracias a las bondades de la
ocupación israelí con la expedición de un equipo de basket femenino de Belen
que tenía que jugar en Ramala. Todo muy divertido.
En Japón viaje con Iñigo de la Villa, entrenador del Infantil A
del Estu, para realizar diferentes entrenamientos, charlas y clinics, invitados
por una asociaciones de entrenadores nipones. Pura disciplina, pero ninguna
creatividad ni dimensión de juego en la práctica del baloncesto. A mi
inoperante traductor le pregunte como se decía 'culo' en japonés y me contesto
'oshiri'. Antes de iniciar la sesión, que se resumía en una sucesión de juegos
encaminados a hacer el baloncesto divertido, con un auditorio de 15 críos con
riptus marcial y que me esperaban formados en mitad de la pista sin pestañear,
les dije que en mitad del entrenamiento gritaría una palabra en japonés (culo)
y que deberían poner esa palabra en el suelo. Evidentemente, no entendieron
nada. La primera vez que la grite 'oshiriiiiiiiiii' todos se quedaron en
blanco, pero en la segunda nacieron las risas y entendieron el mensaje: 'había
que sentarse botando'. A la tercera ya era un cachondeo y el entrenamiento se
abrió a otra dimensión. Objetivo conseguido. Me recuerdo firmando autógrafos al
terminar la sesión con si fuera alguien importante. Imborrable recuerdo.
No quiero dejarme otra más por cariño y significado. Estas
Navidades fui a Zaragoza. Por circunstancias me invitaron al Basket Lupus, el
club en el que jugué tres años y en el que empecé a entrenar. Estando en el
pabellón de La Jota, donde me recibieron como no merecía de bien, vino un padre
a saludarme. En él reconocí a uno de mis primeros entrenadores y la impresión y
emoción fue mutua. En ese encuentro creo que yo y José Luis reconocimos muchas
cosas, todas aquellas que han hecho del baloncesto un amor articular de
nuestras existencias.
- Has entrevistado a grandes personajes de
este deporte, ¿a quién te ilusionó más conocer, y quién te ha sorprendido más?
Quizá por ser mediáticos o
tener un gran peso en el baloncesto actual te podría decir que Pau Gasol, Juan
Carlos Navarro, Sergio Rodríguez, Nikola Mirotic o José Calderón, pero
quizá los que más me están llegando son los 'abueletes' con los que me estoy
entrevistando para construir el relato del baloncesto en Zaragoza. Hace una
semana entrevisté a José Luis López Zubero, padre del medallista
olímpico Martin López Zubero, oftalmólogo, aventurero, pero también pionero
del baloncesto en Zaragoza. Un hombre que ha tenido una vida tan apasionante te
habla con una vitalidad inmensa sobre sus años de niñez jugando al básket en el
Cerbuna, que entonces era un deporte de cuatro locos, que te hace estremecer y
comprenderlo completamente porque encaja con tus memorias. Lo mismo puedo decir
de Encarna Hernández, una mujerona de 97 años que jugaba al basket antes de la
Guerra Civil. Ahora te embriaga su discurso y te das cuenta la libertad que
tantas mujeres perdieron con esa maldita guerra del fascismo que hoy en dia no
hemos superado. Décadas pasan de unos a otros, pero la pasión del básket es la
misma. Y ni una de sus respuestas suena a falso o se martillea en la rutina de
un cansino discurso mediático.
- ¿Qué grandes diferencias ves entre el
baloncesto actual y el de antaño, tanto a nivel profesional como de formación?
No creo que sea la mejor
persona para contestar a esto porque yo he vivido el otro baloncesto desde la
admiración de la nostalgia. Creo que hay un carácter mercantilista, cuyo
objetivo es hacer dinero, que lo ha colapsado casi todo y que convierte al
baloncesto profesional y al de formación en sus escalas superiores en puro
negocio. Me apena porque es una dimensión que ahoga a este mundo y no solo al
deporte o al baloncesto. El dinero por encima de todo. Pero pienso que el
95% del básket es otra cosa y que esta mayoría cae estúpidamente en creer
que su objetivo es el mismo que el de la minoría que se ve en la tele: ganar a
cualquier precio. La formación debe ser formativa y no deformativa en valores
humanos y educativos. Es una obligación de todos los que estamos en esto y que
creo que defienden muchos buenos profesionales y personas. En Aragón conozco a
puñados. Yo al menos intento ser consecuente con lo que creo y defiendo.
- Zaragoza presume de tener una gran afición
al baloncesto y llevamos unos años con buenos logros en la élite y se está
trabajando bien en los clubes y colegios con la formación de jugadores y
entrenadores. Entonces ¿por qué no hay ningún jugador aragonés en el banquillo
del Cai? En la primera jornada de liga el Joventut nos dio una lección con 7
jugadores de su tierra en la plantilla. ¿Qué podemos decir al respecto?
Creo que son dos parámetros diferentes pero con vasos
comunicantes. Antes hablábamos del Estu y de la supervivencia del equipo
en ACB como alimento del todo. El símil con la Penya es natural por
historia, pero no en presente y en dimensión. Badalona tuvo una generación
ganadora (Ricky y Rudy) no hace tanto, lo que le ha permitido edificar con más
calma un modelo triunfador y atractivo para captar talento en una comunidad,
Catalunya, con un semillero interminable y una forma de hacer más
perfeccionada que Madrid, Ese provoca que salgan más chicos de abajo más
preparados, con mas opciones de ser vendidos para hacer caja (y sobrevivir), lo
cual es el sentido de vida del Joventut. Nada que ver con otro modelo de
cantera de España, por necesidad y capacidad.
La cuestión aragonesa es más particular y nace de un anhelo de
antaño, de tiempos de CBZ. Recuerdo preguntarle a José Luis Oliete, desde la
pura ignorancia, por qué en el primer 'nuevo' CAI Zaragoza, en el 2002, no
había más jugadores locales. El me respondió enfurruñado: 'Y de dónde los
saco'. Varias generaciones se extinguieron en la desaparición de la élite de
Aragón en el baloncesto profesional, pero a la vuelta de éste, nos hallamos en
un panorama diferente, donde los intereses del mercado y las impaciencias no
permiten madurar al producto local. A eso le sumas que durante mucho tiempo la
cantera del CAI se tomó como un ente secundario, donde colocar
amiguetes, y el ser aragonés de no aunar por el bien común y criticar todo
lo que se menea por puro desconocimiento o envidia cazurra y te sale que los
pocos que pueden ser buenos no tienen un huequito en un mundo muy
exigente como para dar confianza y tiempo. Luego hay leyes matemáticas como la
falta de equipos en la élite, el número de licencias y los presupuestos en
formación. que se intentan compensar con los buenos entrenadores y trabajo de
clubs humildes de una tierra que late baloncesto.
- En Basketaragones lo que más nos preocupa es la educación de los chavales y
los valores que les aporta el deporte. Nos gustaría que dieses unas
recomendaciones a entrenadores, jugadores y padres.
Recomendaciones... Yo estoy para recibirlas y no
para darlas. Mi 'mantra' es seguir siempre el sentido común, no hacer nada que
no sé, intentar aprender de lo que me rodea y poner por delante de todo
elementos que a mi me han enseñado con el baloncesto y en casa: humildad,
esfuerzo, solidaridad, deportividad, amistad, ética... Preocuparse de cómo se
hacen las cosas y no qué se consigue con ello. aunque cueste más tiempo y las
satisfacciones sean menos inmediatas, pero calen más hondo.