miércoles, 22 de octubre de 2014

ENTREVISTA A SERGIO RUIZ ANTORÁN

Aunque él es un tío modesto y no quiere reconocer sus méritos, tenemos muchos motivos para entrevistar a esta excelente persona que tanto y tan bueno ha escrito sobre el deporte de la canasta. Nos ha deleitado con textos de gran calidad y sentimiento en su blog Puertatrás, donde se ha quitado el gusanillo de escribir tras su etapa en El Periódico de Aragón. Pero su pasión por el baloncesto no queda solo reflejada en sus virtudes periodísticas, ya que no ha parado de hacer cosas extraordinarias por este deporte. En esta entrevista lo podéis comprobar.

- La mayoría de los relacionados con el mundillo del baloncesto aragonés te conocen por tu trabajo como periodista o mostrando tu talento como jugador, pero últimamente has hecho tantas cosas fuera de estas tierras, que a ver si es posible que nos hagas un resumen de todas tus andanzas.

Antes de nada me gustaría agradecer a basketaragones por acordarse de uno y creer, no sé muy bien los motivos, de que soy una persona digna de entrevistar. Hace ya cinco años que marché de mi querido Aragón y estimula que aún haya gente que recuerde mi trabajo en El Periódico de Aragón y mis lamentables ejecuciones del baloncesto sobre las pistas de Zaragoza.

Va a tener que ser un resumen muy resumido porque no he parado. Yo hace cinco años tomaba la decisión personal de dejar mi trabajo en El Periódico de Aragón, donde estuve ocho bonitas temporadas informando del CAI Zaragoza, el Mann Filter y todo lo que olía a baloncesto, la pasión de mi vida. Primero emigro a Andalucía donde empiezo a tomarme en serio eso de entrenar, algo que solo había hecho de forma intermitente en Zaragoza por falta de tiempo. En Málaga entreno en varios clubs y tengo la suerte de conocer a muchos entrenadores de los que aprender: Manuel Trujilo, su hermano Francis, Chiqui Gil, Francis Tomé, Bernardo Rodríguez, Paco Alonso, Paco Aurioles... Me enchufo basket de formación en vena como había hecho tantas veces en Zaragoza, donde, como periodista, pude ver entrenamientos de primer nivel, pero también partidos y sesiones más humildes desde el anonimato de una mañana de sábado. Pero en esas me doy cuenta que más que la pizarra, me apasiona la educación y el valor social de esta disciplina e intentar exportar a los más pequeños los valores educativos que creo me han ayudado a intentar ser una buena persona gracias al reflejo de mis padres y de mis entrenadores desde mis años de mini en San Braulio o en Basket Lupus.


A la par creo un blog, Puertatrás, con la idea de no separarme del periodismo, mi otro vicio. Este espacio me lleva a conocer ámbitos del baloncesto que desconocía y poder derramar libremente el concepto de mi profesión que más me gusta: las historias reposadas. Pero sobre todo me pone en contacto con gente que luego ha sido clave en mis planes actuales.

Un día de otoño, uno de estos amigos de Puertatrás me invita a Madrid y me insta a formar parte de Estudiantes. Me lo tomo a broma, porque no me veo capacitado, pero tras hacer un entrenamiento, tiro para adelante y me hago cargo de un equipo de Autonómica. La cosa no sale tan mal (playoff de ascenso a Nacional), porque descubro una locura que encaja a mi forma de ver el deporte: San Fermin, un proyecto de integración social a través del baloncesto. Me implico tanto que llevo tres años siendo el coordinador del club y logrando metas sencillas y otras más complicadas.

En línea paralela Puertatrás me permite abrirme camino en medios como Gigantes, Solobasket, PlanetACB, Diagonal, Basketconfidencial, Kia en zona... además de colaborar con los departamentos de prensa de Fuenlabrada y Estudiantes, siendo comentarista de los partidos ACB en la radio del club. En este tiempo comienzo un proyecto que me ha llenado de satisfación al propiciar un intercambio con el baloncesto japonés. Desde ayudar a Piti Hurtado a fichar por el Levanga Hokkaido a ser cicerone de varios grupos de entrenadores nipones en España, esta experiencia amplificó mis miras, permitido viajar a un país apasionante para entrenar, hacer decenas de amigos, y volver a sentirme periodista colaborando con revistas como Hoop o Gekkan Basketball, que venden decenas de miles de ejemplares mes a mes. Básket como lenguaje internacional.

También he participado en la elaboración conjunta de varios libros sobre baloncesto y periodismo, como el de mi amigo Javier Hernández, y fue un placer comentar con Radio Zaragoza los partidos del playoff del CAI de hace dos años y la pasada Copa del Rey de Málaga.

Dejo para el final otra de las iniciativas que ahora me apasionan. Gracias a la complicidad con Jorge Albericio, autor de @balonzesto, empezamos a indagar hace ya dos años en la vida de Fernando Muscat Garcia, primer internacional del baloncesto aragonés. Esta investigación por mera curiosidad nos lleva a emprender un viaje mas profundo hasta los inicios del baloncesto en Zaragoza. En este trayecto nos encontramos con la intención de que acabe en una publicación que ponga en relevancia a aquellos pioneros que sembraron la semilla de una pasión que vertebra mi vida y que ocupa un espacio primordial en la vida de miles de zaragozanos. Y a los que tanto debemos. 

- Tu blog puertatras.wordpress.com es seguido por numerosos aficionados al baloncesto. Además de tus admirados artículos, leemos en Internet otros muchos temas muy buenos acerca de este gran deporte. ¿Por qué no vemos cosas de esta calidad en la prensa escrita o en la tele para que lleguen a más gente y muestren los verdaderos buenos valores del deporte?
Puertatras es únicamente un lugar de expresión personal sobre baloncesto, no creo que sea una referencia y menos un lugar de culto. Creo que, aunque ultimamente lo tengo un poco olvidado, también simboliza mi evolución dentro de este deporte y el periodismo en los últimos cinco años. Creo que si hay muchos espacios donde se difunde esa visión del periodismo que calificas 'de calidad'. Yo no tengo tan clara esa definición.
Si considero que el periodismo actual se ve preso de una visión empresarial dañina para su esencia de libertad, intensificada en el mundo del deporte por su carácter de espectáculo de masas y, por lo tanto, de obtención  de atención y beneficios. El periodista apenas tiene tiempo para elaborar su producto porque se mide su éxito en la inmediatez o en la productividad en serie. Estas prisas, originadas por la idea idiotizada de qué es noticia o qué interesa a la gente, finalmente obliga al periodista a sentirse desautorizado para hacer otro tipo de información más allá de la que se espera que tiene que hacer, sea la producción en masa de productos convencionales o la escenificación de un periodismo de batalla, de trinchera, trasladado al graciosismo de la barra de un bar, el forofismo. Pero para elaborar ciertos registros del periodismo se necesita tiempo para documentarse, para entrevistar en reposo, para caer en la hemeroteca, para escribir con pausa... pero eso no entronca con la visión mercantilista que se hace de una profesión que es una actitud y no únicamente una forma de ganarse un salario a final de mes a cambio de perder la dignidad y el respeto por una profesión esencial para defender valores esenciales para la sociedad actual. El coste del periodista actual por tener una nómina mínima es caer en esta trampa. Muchos la aceptan por la hipoteca, los niños u otra excusa material, pero creo que hay medios y lugares donde expresarse con la dignidad propia que exige esta profesión. O te los creas tú. Yo cree Puertatrás. Pero eso es elección de cada uno y yo no soy nadie para juzgar las circunstancias personales de nadie.

- Has logrado el sueño de todo entrenador de baloncesto, formar parte de la cantera del Estudiantes. ¿Qué hacen ellos que no puedan hacer el resto?
Antes de nada quiero decir que si yo estoy en Estudiantes es por una anomalia... y por amistad. Ningún mérito propio. Quede claro. Más que entrenar en Estudiantes, yo entreno a quince chavalines en una pista con dos canastas. Sea Estudiantes o en una cancha en un parque de un barrio perdido de Surinam

Estudiantes mantiene una marca de cantera añeja pese a las dificultades económicas y la dictadura del mercadeo deportivo que imprimen la dirección a seguir en el deporte profesional actual. A mi de Estudiantes me gustan cosas y otras no tanto, aunque soy un insignificante entrenador de un grupo de benjamines, nada autorizado para hablar de las profundidades de un club que respeto y he aprendido a querer como propio porque hay gente que me ha enseñado su dimensión humanista y revolucionaria que comparto.

Estudiantes tiene como diferente su familiaridad, lo que le hace cercano y te sientes querido. Es un club enorme, que prefiere no renunciar a su filosofía de patio de colegio, pese a que ello le empuje a una subsistencia difícil por la necesidad de mantener al primer equipo en ACB para asegurar la existencia financiera de todo su entramado.

Ese carácter familiar hace que el régimen interno sea muy llevadero y el tamaño de la entidad permite conocer a entrenadores y entrenadoras sublimes, con un amor por el baloncesto especial y es una gran oportunidad para aprender, como otros de entendimiento más dispar. 

Los parámetros actuales del baloncesto profesional hacen dificilísimo que salgan chavales como antes a los primeros equipos, pero en el Ramiro se intenta por devoción e ideal demente con las estrecheces económicas que amordazan al club y un sentido de autocrítica feroz alimentado por un pasado idílico, lleno de romanticismo y de ideales que son lo que más me enorgullece de entrenar en Estudiantes.

- Cuéntanos alguna buena anécdota que hayas tenido entre todas estas aventuras en las que te has enfrascado.
Esta pregunta siempre la hago yo y siempre espero una respuesta fabulosa. No sé si yo voy a poder dárosla. Disculparme.

Voy a contar varias de mis viajes, aunque en estos años ha habido muchas. En el verano del 2012 viaje a Palestina para conocer varios proyectos de baloncesto y acompañar a un amigo periodista en la elaboración de un reportaje. Fue una aventura llena de historias y de realidades. Para escribir un libro. Un dia fuimos a Ramala, capital de Palestina en Cisjordania. No me alargo, pero después de pasar varios controles militares de Israel, llegamos al pabellón, construido por la colaboración española. Estaba petado. Allí jugaban dos equipos, uno de Nablus y el local, un partido vital por el ascenso a la primera división. El partido no era tan malo, pero lo que me sorprendió es que en las paredes había señales con la prohibición de armas dentro de la instalación. Me tranquilizo completamente. Hubo bengalas en las gradas, bombos y la presencia de los dirigentes de la federación que parecían vivir en otra dimensión de pulcritud y gasto. En esa misma semana tardamos unas tres horas en recorrer cuarenta kilómetros gracias a las bondades de la ocupación israelí con la expedición de un equipo de basket femenino de Belen que tenía que jugar en Ramala. Todo muy divertido.

En Japón viaje con Iñigo de la Villa, entrenador del Infantil A del Estu, para realizar diferentes entrenamientos, charlas y clinics, invitados por una asociaciones de entrenadores nipones. Pura disciplina, pero ninguna creatividad ni dimensión de juego en la práctica del baloncesto. A mi inoperante traductor le pregunte como se decía 'culo' en japonés y me contesto 'oshiri'. Antes de iniciar la sesión, que se resumía en una sucesión de juegos encaminados a hacer el baloncesto divertido, con un auditorio de 15 críos con riptus marcial y que me esperaban formados en mitad de la pista sin pestañear, les dije que en mitad del entrenamiento gritaría una palabra en japonés (culo) y que deberían poner esa palabra en el suelo. Evidentemente, no entendieron nada. La primera vez que la grite 'oshiriiiiiiiiii' todos se quedaron en blanco, pero en la segunda nacieron las risas y entendieron el mensaje: 'había que sentarse botando'. A la tercera ya era un cachondeo y el entrenamiento se abrió a otra dimensión. Objetivo conseguido. Me recuerdo firmando autógrafos al terminar la sesión con si fuera alguien importante. Imborrable recuerdo.

No quiero dejarme otra más por cariño y significado. Estas Navidades fui a Zaragoza. Por circunstancias me invitaron al Basket Lupus, el club en el que jugué tres años y en el que empecé a entrenar. Estando en el pabellón de La Jota, donde me recibieron como no merecía de bien, vino un padre a saludarme. En él reconocí a uno de mis primeros entrenadores y la impresión y emoción fue mutua. En ese encuentro creo que yo y José Luis reconocimos muchas cosas, todas aquellas que han hecho del baloncesto un amor articular de nuestras existencias.
  
- Has entrevistado a grandes personajes de este deporte, ¿a quién te ilusionó más conocer, y quién te ha sorprendido más?
Quizá por ser mediáticos o tener un gran peso en el baloncesto actual te podría decir que Pau Gasol, Juan Carlos Navarro, Sergio Rodríguez, Nikola Mirotic o José Calderón, pero quizá los que más me están llegando son los 'abueletes' con los que me estoy entrevistando para construir el relato del baloncesto en Zaragoza. Hace una semana entrevisté a José Luis López Zubero, padre del medallista olímpico Martin López Zubero, oftalmólogo, aventurero, pero también pionero del baloncesto en Zaragoza. Un hombre que ha tenido una vida tan apasionante te habla con una vitalidad inmensa sobre sus años de niñez jugando al básket en el Cerbuna, que entonces era un deporte de cuatro locos, que te hace estremecer y comprenderlo completamente porque encaja con tus memorias. Lo mismo puedo decir de Encarna Hernández, una mujerona de 97 años que jugaba al basket antes de la Guerra Civil. Ahora te embriaga su discurso y te das cuenta la libertad que tantas mujeres perdieron con esa maldita guerra del fascismo que hoy en dia no hemos superado. Décadas pasan de unos a otros, pero la pasión del básket es la misma. Y ni una de sus respuestas suena a falso o se martillea en la rutina de un cansino discurso mediático.

- ¿Qué grandes diferencias ves entre el baloncesto actual y el de antaño, tanto a nivel profesional como de formación?
No creo que sea la mejor persona para contestar a esto porque yo he vivido el otro baloncesto desde la admiración de la nostalgia. Creo que hay un carácter mercantilista, cuyo objetivo es hacer dinero, que lo ha colapsado casi todo y que convierte al baloncesto profesional y al de formación en sus escalas superiores en puro negocio. Me apena porque es una dimensión que ahoga a este mundo y no solo al deporte o al baloncesto. El dinero por encima de todo. Pero pienso que el 95% del básket es otra cosa y que esta mayoría cae estúpidamente en creer que su objetivo es el mismo que el de la minoría que se ve en la tele: ganar a cualquier precio. La formación debe ser formativa y no deformativa en valores humanos y educativos. Es una obligación de todos los que estamos en esto y que creo que defienden muchos buenos profesionales y personas. En Aragón conozco a puñados. Yo al menos intento ser consecuente con lo que creo y defiendo.

- Zaragoza presume de tener una gran afición al baloncesto y llevamos unos años con buenos logros en la élite y se está trabajando bien en los clubes y colegios con la formación de jugadores y entrenadores. Entonces ¿por qué no hay ningún jugador aragonés en el banquillo del Cai? En la primera jornada de liga el Joventut nos dio una lección con 7 jugadores de su tierra en la plantilla. ¿Qué podemos decir al respecto?

Creo que son dos parámetros diferentes pero con vasos comunicantes. Antes hablábamos del Estu y de la supervivencia del equipo en ACB como alimento del todo. El símil con la Penya es natural por historia, pero no en presente y en dimensión. Badalona tuvo una generación ganadora (Ricky y Rudy) no hace tanto, lo que le ha permitido edificar con más calma un modelo triunfador y atractivo para captar talento en una comunidad, Catalunya, con un semillero interminable y una forma de hacer más perfeccionada que Madrid, Ese provoca que salgan más chicos de abajo más preparados, con mas opciones de ser vendidos para hacer caja (y sobrevivir), lo cual es el sentido de vida del Joventut. Nada que ver con otro modelo de cantera de España, por necesidad y capacidad.

La cuestión aragonesa es más particular y nace de un anhelo de antaño, de tiempos de CBZ. Recuerdo preguntarle a José Luis Oliete, desde la pura ignorancia, por qué en el primer 'nuevo' CAI Zaragoza, en el 2002, no había más jugadores locales. El me respondió enfurruñado: 'Y de dónde los saco'. Varias generaciones se extinguieron en la desaparición de la élite de Aragón en el baloncesto profesional, pero a la vuelta de éste, nos hallamos en un panorama diferente, donde los intereses del mercado y las impaciencias no permiten madurar al producto local. A eso le sumas que durante mucho tiempo la cantera del CAI se tomó como un ente secundario, donde colocar amiguetes, y el ser aragonés de no aunar por el bien común y criticar todo lo que se menea por puro desconocimiento o envidia cazurra y te sale que los pocos que pueden ser buenos no tienen un huequito en un mundo muy exigente como para dar confianza y tiempo. Luego hay leyes matemáticas como la falta de equipos en la élite, el número de licencias y los presupuestos en formación. que se intentan compensar con los buenos entrenadores y trabajo de clubs humildes de una tierra que late baloncesto.


- En Basketaragones lo que más nos preocupa es la educación de los chavales y los valores que les aporta el deporte. Nos gustaría que dieses unas recomendaciones a entrenadores, jugadores y padres.

Recomendaciones... Yo estoy para recibirlas y no para darlas. Mi 'mantra' es seguir siempre el sentido común, no hacer nada que no sé, intentar aprender de lo que me rodea y poner por delante de todo elementos que a mi me han enseñado con el baloncesto y en casa: humildad, esfuerzo, solidaridad, deportividad, amistad, ética... Preocuparse de cómo se hacen las cosas y no qué se consigue con ello. aunque cueste más tiempo y las satisfacciones sean menos inmediatas, pero calen más hondo.